[Análisis] El Misterio de La Torre Oscura – Shadow Tower Abyss

Antes del auge de FromSoftware con Demon’s Souls y lo que más tarde sería la saga completa de Souls, existía una pequeña saga que fue el primer paso para esto. King’s Field fue una serie de dungeon crawlers en primera persona con una temática de fantasía medieval. Desde 1994 hasta 2001, la saga contó con 4 juegos, los primeros 3 para PlayStation One y el último para el PlayStation 2. Pero ¿qué tiene que ver Shadow Tower Abyss con esto?

Simple, Shadow Tower se lanzó en 1998 como un spin-off de King’s Field, con un enfoque distinto. Mientras que en King’s Field nos encontramos con enemigos típicos en espacios muy abiertos, en Shadow Tower se usaba un tono más sombrío. El detalle de algunos enemigos los hacía terroríficos, estábamos atrapados en espacios angostos, que daban una sensación de claustrofobia. Y no se podía ver muy lejos, por lo que nunca se sabía que podías encontrar a la vuelta de la esquina.

Shadow Tower Abyss salió en 2003 solo en Japón y fue desarrollado por FromSoftware, más específicamente con un equipo formado por Toshifumi Nabeshima (parte importante de Armored Core) y Yui Tanimura (Director de Dark Souls 2). No fue hasta 2015 que una traducción por fans vio la luz, y permitió a muchos (como a mí) darnos el gusto de disfrutar esta gema que quedó sin descubrir en el resto del mundo. Este título es una secuela directa del primer Shadow Tower.

La Historia

Como es costumbre en varios juegos de FromSoftware, la historia no está expresamente mostrada del todo. Al principio nos cuenta acerca de una lanza arcana, que antaño le dio prosperidad a los reinos de aquellos que la poseían. Nuestro personaje, un explorador en busca de dicha lanza, llega a una ciudadela (en la cual tomaba lugar el primer juego) destruida e invadida por un bosque y una torre colosal. Al llegar a la torre, un anciano encierra a nuestro protagonista y lo obliga a tener que subir la torre y enfrentar sus peligros para poder escapar.

Jugabilidad

El juego es un RPG en primera persona con formato de dungeon crawler. Nos moveremos por distintas áreas y secciones escalando la torre mientras combatimos a los enemigos. Lo que hace este juego único e increíble, es la variedad y el hecho de que pasa en una época moderna, si bien aun encontraremos y usaremos armaduras y espadas antiguas. Puedes estar 15 minutos disparando con un arco solo para una hora después reventar arpías en el aire con un M-16 o un lanzagranadas. El juego cuenta con una gama de 60 tipos distintos de enemigos y más de 500 piezas de equipo.

El capital en el juego se llama “Cunes” y hay que saber cómo hacer un balance, pues es un sistema complejo. Si bien los Cunes se utilizan para comprar y se obtienen al vender objetos, no abundan (a lo sumo te dan 2 o 3 por cada pieza que vendas). Para arreglar un ítem se necesita dar parte de la barra de vida del propio jugador, por lo que hay que tener mucho cuidado.  La munición es escaza y las armas cuerpo a cuerpo tienen una durabilidad limitada, usar en exceso un arma puede deteriorarla tanto, al punto que se rompa.

Otra muestra de gran variedad es el combate. Todos los enemigos tienen miembros que pueden ser lastimados. Si una arpía te esta molestando demasiado desde el aire, puedes dispararle a sus alas, obligándola a que luche desde el suelo. También puedes reventar la mano en la que un enemigo sostiene un arma, para poder disminuir el daño que puede causar. Eso si, el juego no cuenta con una retícula, pero en cuestión de minutos te acostumbrarás a disparar a ojo como Chuck Norris, reventando cabezas por donde vayas.

Fallos notables

Uno de los fallos del juego es la velocidad de nuestro personaje. No es que sea demasiado lento, pero hay momentos en los que puede desesperar un poco, especialmente a la hora de girar hacia alguna dirección. Este problema se ve mucho más explícitamente al atravesar telarañas y similares, donde nuestra velocidad pasa de ser una tortuga, a una babosa con artritis. También está el inconveniente del diseño de niveles. El juego es linear, pero la forma en la que te mueves por  la torre no lo es. El juego te dice que subas la torre, y es tu trabajo descubrir cómo. El inconveniente es que no tienes un mapa, y todas las áreas son idénticas en ciertos puntos, dándote una sensación de mareo por momentos, haciéndote recorrer varias veces la misma sala, cansando y volviéndose tedioso.

Y finalmente, el más grande de los problemas que contiene este juego, es la duración. King’s Field 2, lanzado en 1996 para la PS One duraba 12 horas. Kings Field 4, el juego que salió antes que este juego, duraba 20 horas. Shadow Tower Abyss, dura 8 horas, tirando para 10 si se busca en todos los lugares. Siendo un juego tan único y con cierto encanto, es un crimen que sea el que menos duración tenga. Está el Nuevo Juego +, es cierto, pero el final del juego realmente se siente como el final.

Apartado gráfico y sonoro

Generalmente daría una opinión de la banda sonora del juego, pero aquí es difícil (porque es inexistente). El sonido del juego no es más que tus pasos mientras atraviesas la torre, reventando lo que sea que se te cruce en tu camino. Los diseños, por otro lado, son sencillamente magníficos. Las áreas, los enemigos y varias armas son sinceramente grandiosos, mostrando que FromSoftware tenía esta calidad desde hace años. La forma en la que lo moderno y lo antiguo se mezclan está muy bien hecha, y no quita la atmósfera de tensión en momentos importantes.

Conclusión

Shadow Tower Abyss es una joya que uno simplemente puede llegar a amar si conoce el trabajo de FromSoftware. Sería algo así como el puente entre King’s Field y Demon’s/ Dark Souls. Es una lastima que con problemas como el de la duración, no pueda extenderse un poco más esta experiencia, pero aun así tiene méritos para ser un gran juego. Ahora toca ver si puede haber una mínima esperanza en que el nuevo juego de FromSoftware sea parte de esta perdida saga.

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