[Análisis] Una semana con Nintendo Switch: La revolución híbrida

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Por fin llegó la hora. Hoy os traemos el análisis de Nintendo Switch tras una semana estudiando, punto por punto, todas las características que la definen. Más de 7 intensos días disfrutando de su singular propuesta y valorando los principales aspectos que la están convirtiendo en una consola para la historia, y también en algo mejorable y ahora veremos por qué.

Pasemos a analizar los Pros y los Joy Cons del nuevo experimento de la Gran N. Un camino alternativo y rompedor que parece refrescar (y mucho) el monotemático mundo de los videojuegos, y que viene de maravilla para comprobar la potencia mediática que puede alcanzar la compañía liderada por Tatsumi Kimishima.

Empecemos por el principio. Sabemos de sobra que las primeras impresiones dicen mucho y pueden condicionar más de lo que creemos nuestra reacción frente a un producto. Posiblemente con Switch estamos ante una de las cajas más pequeñas, sofisticadas y cuidadas de lo que llevamos de siglo. Todo parece encajar con armonía y ni siquiera se hace pesado ver las subrayadas imágenes del contenido.

Al abrirla sientes que estás ante un producto creado para llamar nuestra atención. Para destacar. Muy a lo Apple. Y mezclar elegancia, robustez y videojuegos siempre da resultados sorprendentes. Lo mismo no en ventas, pero a ver quién es el listo que no sabría dibujar una Game Cube.

Pasemos a desgranar el sistema desde lo más palpable, los controllers. Divididos en joy con izquierdo, joy con derecho, grip para joy-con, consola con joycons enganchados y pro controller. Casi nada. Nuevas formas de entender el manejo de un videojuego como algo colectivo y transformable. Como algo distinto a lo visto desde un principio. Con Switch rompemos los esquemas y nuestro rechazo a ciertos cambios pueden hacernos sufrir más de lo debido con este alternativo sistema de manejo.

Sí, los joycons son pequeños, y si tienes las manos bien grandes más te vale pillar el Pro Controller, que posiblemente y sin miedo a equivocarme, es el mando más hergonómico jamás creado hasta la fecha. ¿Te van las sesiones de 8 horas? Tranquilo, que tus manos no van a sufrir ni lo más mínimo.

Jugar con un joy con en cada mano es otra maravilla a la altura de muy pocas compañías. Tirarte en el sofá, ponerte de la forma más relajada posible y saber que así, también puedes jugar a la Switch es para enmarcar. Además tienes el grip por si necesitas aparentar ser una persona de provecho, que todo queda más recogido y ordenado.

Eso sí, con el poco peso que tienen y la sensación del stick tan en línea 3DS, puede que sepa a poco. Y puede, también, que consideres Nintendo Switch como algo más liviano y no un producto de 329€. Esto lo comento porque las sensaciones con el mando pro son tan buenas que todo lo demás sabe a poco.

En resumidas cuentas, los joy-cons parecen el mando más indicado para una plataforma híbrida como ésta y eso de la vibración HD es un paso al frente muy interesante, pero si lo que te van son la sesiones largas y con el pantallón de 50 pulgadas echando humo en el salón de casa, ve de cabeza a por el otro. No tiene desperdicio y el PC lo reconoce al instante.

Lo más controvertido y comentado desde el lanzamiento (además de los fallos de sincronización con el Joy-Con izquierdo) ha sido el Dock. En líneas generales es un producto sobrio y especialmente pequeño. Cumple su función a la perfección y no desentona para nada en la repisa. Hasta ahí todo correcto. Pero lo comentado de este aparato es, que según usuarios, al introducir la Switch en la base los bordes de plástico que mantienen la consola parecen rayar la pantalla.

Por ello, la red se ha llenado de soluciones chapuceramente efectivas para evitar morir del susto cada vez que metemos la Switch en la base: goma adhesiva, terciopelo a tiras, trozos de tela, algodones o como yo, un calcetín. Todo para evitar que nuestro nuevo juguete se estropee antes de la cuenta.

Y ya que hemos hablado de su cuidado, conviene advertir que la pantalla de Nintendo Swicth, además de pesar muy poquito y calentarse todavía menos, luce especialmente bien. Con una resolución de 720p y un consumo de batería dentro de los límites de uso, la evolución de Wii U parece estar a la altura de los jugones más exigentes. Y es que además de su sobrio diseño y el tacto tan premiun que posee, disfrutar de cualquier título en modo portátil es un gustazo mayúsculo. Esa facilidad tan condensada con la que el sistema lanza las imágenes es, como ya digo, una maravilla, y posiblemente sea lo mejor de su propuesta.

Había demasiado hermetismo sobre si el modo portátil funcionaría correctamente, y he de decir que va mejor incluso que conectada al dock. Una maravilla a la que sumado un buen sistema de audio, la convierte en la consola portátil definitiva.

Antes lo he anticipado. La batería no es el drama griego que pintaban en un principio. 3 horas con un brillo lógico y jugando a Breath of the Wild sin descanso dan para bastantes aventuras antes de correr a por un enchufe. Nada mal teniendo en cuenta la energía que requiere un sistema de este tipo.

En cuanto a los joy-con la cosa gira sobre las 12 horas de uso y el pro-controller en torno a las 20. Todo dentro de los estándares de durabilidad. Así que tranquilidad, de camino a la sierra este finde podrás rescatar a Zelda de una crisis de ansiedad, que ganon es muy seguido.

Si sois del digital los 32 G se os van a quedar muy cortos. Si os va el rollo coleccionista y os mola tener físico, estaréis al límite. Sí o sí, la consola pide una tarjeta micro sd. Lo mismo no una de 1 Tera, pero ir sin el agobio del espacio es vivir mejor la experiencia Switch. Ya no por los hipotéticos juegos que descargues, cualquier demo, DLC o imágenes capturadas, requieren un espacio extra. De momento no hay problema porque el catálogo es limitado, pero espérate a navidades de 2018. Vamos a necesitar mucho mucho espacio.

En cuanto a su interfaz estamos ante el producto más minimal y elegante desde el menú de Game Cube. Aquello era una joya del diseño en casi todos los aspectos, pero es que con la interfaz de Switch, no se han quedado cortos. Todo suena bien, todo se ve estupendamente limpio y claro, y hace que moverse entre los ajustes, la lista de amigos o los juegos, sea algo intuitivo y agradable a la vez. Además, y a falta de alguna actualización, podemos elegir entre interfaz gris o blanca, para darle un toque diferente.

3ds y Wii U poseen el mejor control diario de horas que haya habido en una consola. Uso por días, por horas, por semanas y meses, para comprobar el nivel de adicción que corre por tus neuronas. En Switch no pasa lo mismo, solo tras 10 días usando el título aparecerá un recuento apróximado del tiempo de juego. Algo que se queda a medias y pide a gritos una actualización.

Sobre el sistema de amigos, más de los mismo. Es frío y no permite la interacción. Acumular amigos solo se convierte en una mera anécdota puesto que ni vas a poder mensajearle, ni cotillear su perfil, solo podrás (cuando esté en línea) echarle un vistazo a lo que anda jugando. Poca cosa.

El revival del cartucho por fin se hace realidad con Nintendo. Despedido el Blu Ray le damos la bienvenida a las tarjetas más pequeñas, bonitas y amargas de la historia de los videojuegos.

Los cartuchos son rapidísimos, su uso no consume batería (recordemos la locura de psp con aquellos disco cartuchos del demonio) y su tamaño hace que las cajitas de los juegos de Switch sean todavía más atractivas en nuestra colección. Eso sí, que en la edición física los juegos venga sin folleto duele mucho, y más todavía si el título sale por 70€.

Ya no hay vuelta atrás, estos benditos cartuchos terminarán dominando a las consolas en cualquier momento, o el digital reinará por encima de todo. Pero lo que tengo clarísimo es que el disco sucumbirá con la próxima generación. Ya veréis.

Antes comentábamos que el recuento de horas era mucho mejor en 3DS y Switch, ¿verdad? Pues bien, con la eShop ocurre lo mismo. Es sosa, no tiene hilo musical, de momento hay poco donde elegir y no, no te invita a comprar. Cuanto entras en la de Wii U aquello parece el centro comercial perfecto para gastarte los ahorros, pero aquí todo se queda a medias. El color no convence, la interfaz dice poco y los títulos no aparecen ordenados. Algo me dice que eShop todavía sigue en Beta.

En cuanto a la conectividad hay dos puntos clave. El primero, casi nunca aparecerá con un nivel óptimo (es decir, las 3 rayitas) y 2, casi nunca te dará problemas de uso. Así que todo en orden. Eso sí, la velocidad de descarga parece estar limitada en la tienda virtual y desespera mucho ver lo poco que avanza una descarga por minuto. Todo eso sumada a una línea ADSL común forman un tanden infernal poco recomendable.

Toca esperar para analizar con una base más amplia todo el potencial del sistema de suscripición online. Así que de momento, me quedo con las dudas.

Y pasamos al aspecto más imporante de una consola, sus juegos. De momento hay un claro protagonista dentro de su limitado catálogo. The Legend of Zelda está sirviendo como herramienta para el estudio de la consola. Y es que sus pérdidas de frames por segundo en el modo TV y la estabilidad tan remarcable que tiene en el modo portátil parecen empujar la filosofía Switch más allá de la potencia. Eso era evidente hace unos meses, pero ahora es una realidad palpable. Nintendo Switch funciona mejor sin el dock porque de base, trabajar renderizando imágenes a 720 es mucho menos costoso que hacerlo a 1080.

Con esto también digo que las caídas son muy puntuales y apenas interfieren en el disfrute del título, pero creo conveniente subrayar este aspecto. Más todavía tras probar la de demo de Dragon Quest Heroes I-II para Switch, donde se llegan a alcanzar momentos con 10 fps. Un desliz en el port que, como no cambie mucho de cara al lanzamiento, va a dilapidar el título en la plataforma.

En resumen, los estudios van a tener que trabajar duro para hacer que la consola trabaje dentro de los límites confortables para que el usuario. Habrá que ver si una actualización o una versión mejorada de la consola, ponen fin a la inestabilidad.

Y hasta aquí el análisis de Nintendo Switch. Han sido muchos meses de espera y dolor sufriendo los rumores, noticias a medias, falta de información y spoliers que han inundado nuestro día a día desde que el inolvidable Iwata soltara el bombazo. Pero puedo aseguraros, tras más de una semana con ella, que Nintendo Switch merece mucho la pena.

Estoy convencido de que con unas ventas moderadamente decentes (que las alcanzará dentro de poco) y con todos esos estudios trabajando para ella (que tocará ver en qué andan metidos), podemos tener una de las consolas más completas, colectivas, adictivas y diferentes de la historia de los videojuegos.

Toca esperar ahora para ver el nuevo Mario, la nueva entrega de Metroid, un nuevo F-ZERO con toda la potencia que requiere, un animal crossing enorme y global, o un Luigi’s Mansion a la altura de lo que esperamos los fans del fontanero verde,  pero hacerlo mientras liberamos hyrule en Breath of the Wild es lo mejor que le podría haber pasado al fan nintendero en los últimos 15 años.

 

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