Cómo me hice camionero virtual (o el cambio en los videojuegos)

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Es innegable que el mundo de los videojuegos está viviendo un crecimiento imparable en todos los sentidos: las cifras de ventas se disparan, los guiones son cada vez más complejos, el abanico de protagonistas se está ampliando para reflejar al público, el número de nuevos géneros y sistemas es incontable… el cambio en los videojuegos es palpable.

Y claro, tanta variedad hace que al final acabes invirtiendo tu tiempo en experiencias poco convencionales. En mi biblioteca de Steam, el juego al que más horas he dedicado es Left 4 Dead 2. Las noventa y nueve horas que he pasado matando zombis mientras hablaba con mis amigos han sido probablemente la mejor experiencia online que me han proporcionado los videojuegos. Pero llegado el momento en que podrías recorrer los pasillos de Mercy Hospital con los ojos cerrados y Bill se ha sacrificado por el grupo un centenar de veces, es hora de aparcar a los no muertos durante una temporada y pasar a otra cosa.

En aquel momento —alrededor de 2013—, los simuladores estaban en boca gracias a la aparición de juegos como Farming Simulator o Train Simulator, títulos con la profundidad de un juego de estrategia o un tycoon, pero que permiten al jugador asumir el papel del trabajador de turno. Siempre que escuchaba hablar de estas nuevas experiencias me acordaba del hechizo que te permitía controlar a los trabajadores en Dungeon Keeper: un sistema curioso que, extendido a lo largo de todo un juego, puede resultar insuficiente.

Euro Truck Simulator 2
«¡Nena, vente conmigo que tengo tierras!»

Por eso yo fui el primer sorprendido cuando compré Euro Truck Simulator 2, desarrollado y publicado por SCS Software en 2013. El planteamiento es muy sencillo: eliges tu avatar, un nombre para tu empresa y una ciudad de origen. A partir de ahí te dedicas a buscar trabajos de transportista en un mapa del centro de Europa —que, incluyendo las expansiones, abarca desde Francia hasta Polonia y Gran Bretaña—. La gracia está en que si estás en Edimburgo y el siguiente trabajo que te interesa está en Calais tienes que ir conduciendo hasta allí.

El de ese ejemplo es un recorrido de unos cuarenta minutos en tiempo real en los que tienes que respetar las reglas de circulación, en un camión que está limitado a 90 km/h por normativa europea mientras administras el combustible y el sueño del personaje. Durante esos cuarenta minutos tu objetivo es centrarte en la carretera, que es una versión abstracta de la autovía real. ¿Qué tiene Euro Truck para conseguir enganchar a alguien que ni siquiera conduce en su día a día?

Por un lado, está el hecho de que tienes un objetivo con una recompensa que ya conoces con antelación. Cuando llegues a Calais, vas a subir de nivel y a conseguir dinero para mejorar tu camión, contratar un empleado, comprar un garaje… La progresión es inmediata, aunque lleve tan solo a conseguir más dinero. Con el paso del tiempo, vas construyendo tu propio imperio de camiones con dragones pintados en el lateral (uno de los mejores DLC de la historia desde la armadura para caballos de Oblivion). Esta es la parte más convencional, la más parecida a un videojuego de toda la vida.

Por el otro, la experiencia es muy agradable. En el aspecto visual, los camiones están detallados siguiendo los modelos reales y los escenarios son bonitos y variados. Todo el juego en sí da la sensación de ser abstracto en ciertos aspectos para mantener el rendimiento del juego en un nivel razonable. Por ejemplo, ciudades tan importantes como Berlín o Londres están representadas por un par de kilómetros cuadrados de edificios bajos; a cambio, puedes circular entre sus calles.

Y por fin llegamos a mi sistema favorito: la radio. El juego cuenta con una banda sonora sencilla para los menús y con un reproductor que permite escuchar la música que tengas en el ordenador y un streaming de emisoras de radio por internet. No hay nada como atravesar una autovía de Polonia mientras atardece y estar escuchando a Adele en una emisora ucraniana, nada. Obviamente, es un concepto distinto al de los juegos que pretenden contar una historia, pero también se aleja de los que son completamente abiertos como Minecraft o Terraria.

Euro Truck Simulator 2
Este es mi camión, la joya de la corona. Con una referencia a Los Miserables, por supuesto.

En mi opinión, el éxito de estos juegos consiste en que te ofrecen un pasatiempo entretenido mientras te relajas. Vivimos a un ritmo tan rápido que es difícil encontrar un tiempo en el que, simplemente, estés quieto escuchando música o tu podcast favorito. Lo atractivo de este tipo de juegos es que calman la ansiedad de estar haciendo algo constantemente sin requerir toda tu atención, intentar contarte una historia o plantear un desafío para tus habilidades. El cambio en los videojuegos consiste en su adaptación a un mercado que creció con ellos, pero cuyo estilo de vida ha cambiado notablemente… y el tiempo escasea.

El género de la simulación se derivó en dos vertientes: la paródica con títulos como Goat Simulator o I Am Bread, y la que se sigue tomando en serio a sí misma, pero se ha especializado hasta extremos impensables y ha producido juegos como Forklift Simulator o Airport Simulator 2015.

Surgeon Simulator

Cuando era pequeño y jugaba a Tekken 2 o Spyro, imaginaba que cuando creciera los videojuegos serían muy distintos, pero nunca se me habría ocurrido que iba a acabar disfrutando con algo como Euro Truck Simulator 2 o Viscera Cleanup Detail, un juego en que encarnas a un bedel encargado de limpiar el resultado de un enfrentamiento como el de Doom. El cambio en los videojuegos ha llegado para quedarse.

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