Cuarto y Mitad de Nostalgia: Silent Hill 1 (PlayStation)

Corría el año 1999, juegos como Resident Evil y Alone in the Dark ya habían explorado el casi virgen terreno de los survival horror con bastante acierto, pero Konami nos tenía preparado algo totalmente diferente, una historia tan surrealista como tétrica, un juego de esos que consiguen que tengas ganas de seguir jugando y a la vez ganas de apagar la consola y no volver a pasar por esa sensación de malestar psicológico que te produce su atmósfera.

Inauguramos otra sección en la que iremos trayendo periódicamente juegos, momentos o simplemente imágenes que nos saquen ese lado tan nostálgico que tenemos todos los jugadores de cierta edad. Empezamos con un clásico del survival horror: Silent Hill, de la PlayStation original.

El juego nos ponía en una situación que se escapaba a nuestra comprensión y en el que nos sentíamos casi impotentes ante todo lo que ocurría. El inicio era aparentemente sencillo: un padre que conduce con su hija cuando tiene un accidente. Al despertar, se encuentra en una ciudad invadida por la niebla y su hija no está a su lado. A partir de ahí, las locuras que te irás encontrando te harán llegar a plantearte tu propia cordura y para qué mentir, en esa época a un servidor le provocaba verdadero temor jugar a ese juego lleno de polígonos que hoy en día provocarían más risa que otra cosa a la nueva generación.

Y es que Silent Hill iba más allá de la potencia gráfica, y casi se podría decir que se aprovechaba de esas limitaciones de la época para provocar situaciones claustrofóbicas  en los que la escapatoria era nuestro principal objetivo, por el bien de nuestros nervios.

Sin más, y después de esta introducción que habrá conseguido despertar viejos sentimientos a más de uno, os dejo con la intro y principio del juego para cerrar así este primer ‘cuarto y mitad de nostalgia‘.

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