Downwell, la mioclonía del juego

Sucede cuando dormimos, y es un proceso completamente normal. La mioclonía del sueño es ese despertar brusco, ese final de una caída. Como si tropezásemos o cayésemos por un pozo, ¿verdad? A todos nos ha pasado. Downwell es, en esencia, una serie de mioclonías. Te sumerge en un trance en el que te relajas mientras caes, y se rompe cada vez que paras o completas un nivel.

Le debemos esta joya a Moppin, o lo que es lo mismo, el señor Oijiro Fumoto, desarrollador indie japonés cuya carrera empezó en los retos tipo «crea un juego en una semana» y se sitúa en la actualidad con este juego. También hay que agradecer a los siempre geniales Devolver Digital, conocidos ya por juegos como Hotline MiamiBroforce. Puede que no os suene el título del juego en sí, y es normal, porque apenas tiene un mes.

Downwell es una suerte de roguelike con tintes plataformeros y de shooter de scroll vertical. El objetivo del juego es muy simple: Pase lo que pase, sigue bajando. Y es que empezamos el juego sentados en un banco, o bajo la sombra de un árbol, pero siempre cerca del pozo, al cual saltamos o nos dejamos caer sin más.

downwell

Tres son las claves

Blanco, rojo y negro. Salvo un azul puntual, esos son los colores de la paleta original de Downwell. Es todo lo que veremos en pantalla mientras jugamos, y cada uno tiene un significado distinto. El blanco es seguro, es nuestro color, el del suelo seguro y las partes de los enemigos que debemos pisar. El rojo es todo lo contrario, es el color a destacar, es el peligro y también el color de las gemas. El negro es el color del fondo.

El juego comienza con una especie de fanfarria desafiante, que da paso a un obstinato que acompaña perfectamente a lo que vemos, pero choca con lo que esperamos escuchar. En un juego como Downwell, se espera que la música sea frenética, pero esto no es exactamente así, simplemente nos sigue en la caída y ayuda a que desconectemos del mundo para centrarnos en lo que vemos en la pantalla.

La última de las claves radica en su jugabilidad, su mayor fuerte. Disponemos sólo de tres controles: Izquierda, derecha y el salto/disparo. Algo tan sencillo como esto es lo que cimienta la base del juego. Las pistas visuales son claras y la banda sonora te atrapa, y todo eso se refleja en nuestra respuesta a los controles. La fluidez de la caída, los disparos de las distintas armas o las cadenas de combos. Todo responde y se sucede a la perfección.

Downwell animated

Nunca una caída ha llegado tan alto

Downwell es un juego difícil y exigente. Mantiene ciertos componentes ya arraigados en los roguelikes, como la aleatoriedad en los niveles y mejoras. Personalmente, recomiendo jugar sin las mejoras aleatorias, ya que pese a la ayuda que dan empañan ligeramente la experiencia en Downwell. Y es que su premisa es la sencillez, de principio a fin.

Si os interesa el tema, que espero sea sí, podéis haceros con él tanto en Steam como en iOS por ¡3 cochinos euros! Una cifra ridícula con la que apenas puedes coger el autobús, y eso el que no sale de la ciudad, el urbano. El viaje que promete Downwell es infinitamente mejor, más intenso, repetible y sentado en la silla de tu cuarto. Es más, a los verdaderos valientes os reto a jugarlo en iOS en un autobús ¡doble viaje, doble diversión! Y para rematar, por si a estas alturas aún no estáis convencidos, os dejamos el trailer, ¡disfrutadlo!

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