Jugar y Emoción. Una reflexión con sentimiento

Los videojuegos son EMOCIÓN

Hablemos de los sentimientos. Ya que próximo está el 14 de Febrero, San Valentín, quiero expresar sentimientos usando los videojuegos como catalizador.

Recientemente he terminado dos aventuras totalmente dispares; una es The Red String Club (sobre la cual ya he escrito y podéis leer la entrada aquí), y la otra es Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots. Dos historias que nadan tienen que ver la una con la otra. Ni su jugabilidad ni su temática se relacionan pero, hay algo que las afina en la misma escala y provoca una fuente de emociones que, en este caso, he llorado desde muy dentro. Es increíble cómo algo inmaterial y ficticio, como lo es un videojuego, pueda motivar la emanación de sentimientos TAN intensos.

Camaradería

The Red String Club es una aventura gráfica donde se tocan diferentes condiciones y sentimientos humanos. No voy a desvelar ningún dato del juego pero solo diré, con lágrimas en los ojos con tan solo recordarlo, que odiaréis el final pero amaréis el juego. Ya tenéis un juego más para añadir a vuestra biblioteca.

Compasión

Si has jugado la saga Metal Gear Solid, puedo decir que MGS 4: Guns of the Patriots es el mejor lazo final que una saga pueda tener. Incluso a pesar de que existe una quinta entrega donde seguramente se explicarán algunas lagunas que pueda haber en la historia. Desde más o menos la mitad del juego, vives con la angustia de no saber qué ocurrirá con Solid Snake al final del mismo. Solo puedo decir que Solid Snake recibe el final que se merece y, esa emoción, vale mucho mas que los 20€ que pueda valer el juego. Hacedme caso, jugad esta saga.

Ambas comparten características básicas como banda sonora y/o personajes carismáticos, pero es el todo lo que provoca que tu corazón se pare de repente y, acto seguido, comience a latir intensamente. La dopamina es lo que provoca que estas emociones sean recordadas en el tiempo y, por ello, queramos volver a encontrar un juego que nos haga sentir ESO. Es como una droga. Aunque es más bonito decir que “Ese” juego me ha emocionado y que, por ello, amo tanto este mundo virtual.

“Yo creo que si un videojuego es incapaz de provocar alguna emoción, ha sido una pérdida de tiempo. Claro está, cada individuo tiene su distinta fibra sensible, lo que implica una distinta vara de medir.” 

Muchas otras aventuras están por ahí esperando a ser descubiertas para emocionarnos, grabarse en nuestra memoria y recordarlas PARA SIEMPRE.

Hagamos que merezca la pena pulsar Start una vez más.

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