Cuarto y mitad de nostalgia – Kingdom Hearts

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A mis 24 años de edad, justo un mes de cumplirlos, siempre hago una especie de balance sobre lo que llevo jugado en estos años. Me temo que, además de haber jugado demasiadas sagas, me siento algo viejo últimamente. Tal vez sea la edad, pero no me adapto a los videojuegos de la época actual como antaño y eso duele. En una conversación con un ser que habita justo a la izquierda de mi habitación (llamémosle compañero de celda), nos pusimos a hablar de los juegos de nuestra infancia y adolescencia y hemos coincidido en casi todo, obviamente yo era más friki que él y tenía un conocimiento superior pero coincidíamos en algunas juegos.

Reconozco que mi infancia fue una pasada. Viví la época de Snes, Megadrive, N64, PSX, Sega Saturn, Dreamcast y muchas más, pero hubo una consola para mí, sagrada, ya que llegó entrando en mi preadolescencia, que vino de la mano de un juego. Fue más o menos por esta época del año, en un mes de Diciembre. La señora que ha aguantado a este friki, mi madre, llegó a casa con una revista. Yo, que era un cotilla, dejé el mando de mi Playstation 1 y la partida de 70 horas de Final Fantasy VII donde me pasaba días y días en el Gold Saucer, haciendo el canelo, decidí ver la portada.

Me llamaba la atención dos cosas. El juego era de Square Soft, compañía que ahora conocemos como Square Enix y que yo ya me había encariñado un poco, gracias a Final Fantasy VII y IX (el VIII en esa época me aterraba un poco, no fue hasta unos años después que pude probar esa maravilla de Final Fantasy) y además de salir varios personajes muy parecidos a los protagonistas de ese FF VII, estaba….Donald. Sí, el pato Donald, aquel dibujo que me había dado tantas risas de niño y Goofy, ese ser raro que tenía mucha buena/mala suerte en todo. Me gustaba Disney, me gustaba de niño, de menos niño y en estos momentos también, vaya que si me gusta. Ahora mismo estoy tarareando canciones de la magnífica adaptación de la novela de Mary Poppins, una de mis películas favoritas.

No fue hasta la madrugada del día de reyes que pude probar uno de los referentes de Square Soft, y en ese momento no sabía que iba a ser una de las sagas más consagradas de la historia de los videojuegos y un juego que me marcó muchísimo. Su nombre, Kingdom Hearts. Seré sincero, creo que me ha ayudado en lo profesional y en lo personal y eso no lo ha conseguido muchos juegos.

La historia de Kingdom Hearts tiene un inicio algo peculiar. Nos metemos en la piel de Sora, un chico de 14 años que vive en las Islas del Destino junto a sus amigos Riku y Kairi (además podemos ver personajes de la saga Final Fantasy como Selphie, Tidus o Wakka de niños viviendo allí también). El inicio del juego es un tutorial que transcurre en un sueño de Sora, donde nos enseña las mecánicas del juego. Todo parece tranquilo en ese placentero lugar y el trío de amigos deciden hacer una barquita para salir de ese sitio y recorrer el mundo para vivir una aventura y esas cosas de adolescentes.

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El día antes de partir, la isla fue atacada por la oscuridad. Sora intenta recorrer la isla para salvar a Kairi y a Riku… sin éxito. Igualmente, a Sora le para un ser gigantesco, que ya había visto en el sueño del principio ¿Podría ser la oscuridad de su interior? en ese momento Sora blande una espada en forma de llave gigante, la llamada Llave Espada. Pudo derrotar al ser de una vez por todas pero su mundo había sido consumido por la oscuridad y de esta forma, empieza su aventura. De una forma no muy agradable.

Sora llega a una ciudad donde viven personas de otros mundos consumidos por la oscuridad y allí conoce a Donald, un mago y a Goofy, un escudero. Sora decide ayudar a Donald y Goofy, amigos del Rey Mickey que ha desaparecido de su mundo dejando una carta con instrucciones muy básicas: «Debéis ayudar al elegido de la Llave Espada» que no es otro que Sora. A cambio, ayudarán al chico a encontrar a sus amigos por los mundos y de camino salvarlos de la oscuridad y de los seres que nacen de ella, los Sincorazón.

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La base de Kingdom Hearts trata de ir a un mundo, salvarlo de los Sincorazón (todos con temática Disney, o casi todos), averiguar sobre el paradero del Rey Mickey, Riku y Kairi. Todos los mundos son únicos en cuanto temática, tenemos desde el País de las maravillas (de la película de Alicia en el país de las maravillas), Ciudad de Halloween (Pesadillas antes de navidad), El Coliseo del Olimpo (Hércules) y muchas otras más. Cada mundo tiene personajes de sus propias películas y con un guión algo personalizado para este juego en concreto. Igualmente no son argumentos liosos, cumplen para dar un mensaje al grupo y al jugador y poco más.

Realmente la historia no tiene mucho peso durante el juego, solamente en el tramo final. Tiene momentos muy impactantes con la historia en algunos picos pero no es hasta la recta final donde la historia da un giro muy brusco empieza a ponerse muy interesante. Es como si todo lo contado anterior fuera algo de relleno, pero no lo veo así realmente. Si que es cierto que en algunos mundos están metidos por mantener al jugador ocupado. Incluso algunos tienen un poco de fanservice para los fans de la saga de Final Fantasy….que dicho sea de paso, es de agradecer, pero creo que merece la pena mirar cada uno de los mundos.

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Centrémonos en Sora. Es un chico que tiene todo el peso de la historia. Tiene que recuperar a sus amigos, salvar a los mundos de la oscuridad y de los seres que quieren controlarla, es el elegido de la llave espada…me sorprende que durante todo el juego intenta mantener una sonrisa, incluso en momentos muy duros de la historia. Personalmente, me hubiera gustado ver a sus compañeros de viaje, Donald y Goofy, ser más representativos en la historia. Saber que piensan, como deben actuar en algunos momentos. Pero quitando eso, es un juego donde llegas a encariñarte con Sora por cada momento de la historia. Es un buen protagonista y se hace de querer.

Pasemos a otros aspectos de Kingdom Hearts. La preciosa banda sonora del juego viene de Yoko Shimomura, una compositora que en este juego hace un trabajo sobresaliente. Cada tema del juego es ideal en muchos momentos, muchos arreglos que luego ha tocado en piano son canciones que han pasado al «Valhalla» de los videojuegos, como Dearly Beloved, el tema de KairiCiudad de PasoA very small wish, el tema de Bastión Hueco y su tema de batalla, Scherzo Di Notte.

Por último, la jugabilidad del juego como ya dije, recae en pura acción. Manejas solamente a Sora, mientras que la IA maneja a Donald y a Goofy, con la posibilidad de poder hacer técnicas conjuntas, aunque las que hay están contadas. El problema principalmente del sistema del combate (y el mayor del juego) es la cámara, que entorpece mucho en escena y además no ayuda para nada. Puede llegar a ser muy molesta en muchos de los combates.

Por lo demás, el juego tiene mucho contenido secundario, desde combates con jefes (de hecho son muy jodidos) hasta armas finales muy complicadas de conseguir si no tienes paciencia, Kingom Hearts puede dar muchas horas de alegría y de discordia.

Conclusión final:

Han pasado tantos años desde que jugué a esta entrega, casi 15 años ya. Kingdom Hearts no es un juego que destaque en mapeado, en jugabilidad sólida, incluso como Jrpg no es tan grande como muchas de las sagas estrellas, pero si tiene componentes que ha hecho que la saga siga brillando como la narrativa y la historia. Sigue siendo un juego muy recomendado para aquellos que quieran empezar algo. La banda sonora es brillante, te transporta a cada mundo de disney y los originales de esta entrega, pero lo que de verdad tiene Kingdom Hearts es un mensaje que transmite en todas sus futuras entregas. La llave es el coraje.

Kingdom Hearts es un juego recomendado para aquel que quiera disfrutar de una fábula. Si os ha gustado o queréis comentar cualquier cosa, soy todo oído y ojo. Un saludo y disfrutad de la magia.

https://www.youtube.com/watch?v=lOTgSBG_Mp0

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