Locura cooperativa en la cocina: Overcooked

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Desde hace unos años, el desértico panorama que mostraba el PC en materia de party games ha sufrido una necesaria transformación. Empieza a quedar atrás la imagen del jugador de ordenador recluido frente a su pequeño monitor en algún rincón de la casa, uno de los mejores monitores pueden ser encontrados hacinedo click en here, en mi opinion ha sido uno de los mejores. Hoy, gracias a elementos cada vez más habituales como el streaming de habitación a habitación, los PC’s de tamaño consola o los interfaces adaptados para poder ser manejados con un gamepad (como Steam Big Picture), empiezan a aparecer títulos cuyo mayor atractivo se encuentra en la acción multijugador local. Juegos que, hasta ahora, habían sido coto de caza casi exclusivo de las consolas y que, por fin, desatan horas y horas de la diversión más inmediata y desenfadada. Broforce, Duck Game, Speedrunners, Towerfall Ascension, Move or Die, Gang Beasts… Cada vez más y más títulos nos invitan a conectar varios mandos y a disfrutar sin complicaciones. Hoy os presento Overcooked, un más que digno contendiente donde la cooperación entre jugadores se torna imprescindible para sacar adelante el servicio de cocina más loco que podáis imaginar.

Overcooked

Empecemos por lo más importante: Overcooked es muy, muy divertido. Si solo pudiera escribir una frase para definirlo, sería esta, porque es la pura verdad. Es diversión concentrada, de mucha calidad, maravillosamente dispuesta y fácil de entender, controlar y disfrutar. Una muy buena idea llevada a cabo con la intención de que cada partida sea lo más frenética posible y que, simple y llanamente, funciona a las mil maravillas. Da igual que la cocina no te interese: a mí las peleas de gusanos tampoco me flipan, y Worms se encuentra entre mis favoritos, de siempre. La gente de Ghost Town Games utiliza el concepto de cocina como una simple base para crear un videojuego que manda al realismo al cubo de basura de una patada, en favor del sentido del humor y el buen rollo.

Overcooked

Apenas necesitamos tres botones para realizar todas las funciones de nuestro pequeño cocinero. ¿Para qué más? Overcooked es una oda al arcade, a ese multijugador rápido donde cada nuevo nivel presenta un nuevo reto, siempre con alguna diferencia para pillarnos desprevenidos. Es muy fácil que la partida se vuelva la cosa más caótica del mundo en cuestión de segundos, lo que nos obliga a plantear rápidamente la mejor estrategia para alcanzar la máxima puntuación en cada escenario. Para ello, es imprescindible organizarse rápida y efectivamente, vigilar en todo momento lo que está haciendo el compañero (o compañeros, ya que hasta cuatro jugadores pueden entrar en la cocina simultáneamente), no perder de vista las comandas y ser hábil con el mando.

Overcooked

La dificultad está perfectamente medida y, aunque algunos niveles presentan un grado de crueldad elevado (¡esas pantallas que parecen normales hasta las cosas empiezan a moverse!), superarlos reventando la puntuación es una de las mejores sensaciones que he experimentado en un juego cooperativo. Curiosamente, el género en que se basa Overcooked es el de gestión del tiempo: uno que, concretamente a mí, nunca me ha atraído gran cosa. Sin embargo, el juego coge lo justo y necesario y lo adapta magníficamente a su particular concepto… siempre que juguemos con alguien. Y es que no todo es tan maravilloso como parece al principio y solo hay que fijarse en tres aspectos para darse cuenta de que, en algún momento, nos encontraremos con una dura pared, donde debería haber un camino.

Overcooked

1: El modo para un jugador no tiene nada que hacer frente al multijugador. Esto es algo común en la práctica totalidad de party games que puedo recordar. ¿Mario Party contra la IA? ¿Broforce sin poder aplastar al compañero «por error»? Overcooked no es una excepción y fuera del modo cooperativo (o versus), la diversión se ve muy, muy mermada. La partida sigue siendo caótica, pero de una forma más pesada e incómoda: da más sensación de estar haciendo un trabajo. No es el objetivo del juego y, si no tienes opción de jugar con alguien que pueda sentarse a tu lado, es posible que el juego no merezca la pena, lo que es una lástima, ya que creo que habría formas de hacerlo divertido para un solo jugador. ¿Por qué insisto tanto en que esa persona esté literal y físicamente a nuestro lado? Porque, y he aquí algo a solucionar cuanto antes, Overcooked no tiene modo online. Y, francamente, ya están tardando en lanzar una actualización que lo incluya.

Overcooked

2: Ausencia de modos de juego. El menú principal es muy escaso y tan solo nos permite jugar al modo campaña, solo o con amigos, o retar a los mismos a un duelo de cocineros. Además, esto último está construido con niveles diseñados para cuatro jugadores, aunque dos pueden disfrutar de este modo manejando a sus dos cocineros (podemos dejar haciendo una función a uno de ellos mientras controlamos al otro). Faltan opciones: un modo con powerups, un editor de niveles, un sistema de progresión… Algo a lo que echar el guante una vez hayamos conseguido las tres estrellas en todas las cocinas disponibles. Y esto nos lleva a lo que creo que tiene más fácil solución y que ayudaría enormemente a aumentar el índice de ventas.

Overcooked

3: El juego es corto. El mapa es escaso y no acabo de entender el por qué. El juego nunca aburre y esto es algo que me encantaría decirle al equipo desarrollador. «Escuchadme bien: vuestro juego nunca aburre». Hay buenas ideas de sobra para desarrollar muchos, muchos, muchos más niveles. Hay conceptos que no quiero desvelar (porque parte de la diversión es ir descubriendo las «trampas» que nos tienen preparadas) que solo se utilizan una vez, en un único nivel. Claro que puede considerarse como algo positivo que cada nivel sea diferente, pero no a cambio de que el juego sea corto. Hablo de que dura una tarde, completando todo el mapa con el máximo de estrellas posible. Una vez terminado, vuelta al menú principal y a una tremenda sensación de hambre. La rejugabilidad solo tiene sentido para mejorar puntuaciones, pero no es aliciente suficiente: queremos más.

Personalmente he completado el juego a dobles y vislumbro, quizá, la posibilidad de rejugarlo con más gente, pero desde que vi los créditos finales no puedo quitarme la sensación de que el juego necesita expandir su duración cuanto antes. Este juego es oro sobresaliendo ligeramente de la tierra, pero debajo hay enterrado un enorme tesoro que, ahora mismo, está desaprovechado; oculto. Overcooked es un juegazo pero su condición de versión final me asusta. ¿Ya está? ¿Esto es todo lo que hay? Necesita contenido, modos, opciones, nuevos elementos (que no compliquen su deliciosa simpleza) y muchos, muchos niveles más. Lo están rozando con la punta de los dedos: ese éxito brutal que lo sitúe a la cabeza de los party games de PC. Está ahí mismo y, si escuchan a la comunidad y toman cartas en el asunto, lo conseguirán. Un juego tan divertido no puede quedarse a las puertas de la gloria. Sería una auténtica pena, porque adoro Overcooked hasta el último pixel

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