Los ríos de Alice, de música y sueños

Tras un par de años, y tras pasar por WiiU, Los ríos de Alice ha saltado de plataformas móviles a Steam. Personalmente, no soy mucho de jugar en el móvil y no tengo WiiU, así que la llegada de este juego a PC es una buena noticia, se mire como se mire. Desarrollado por Delirium Studio, el juego lo tenéis en Steam por 7’99€, y en Android por 4’99€ , un precio más que ajustado para la experiencia que ofrece. Además, he de decir que los chicos de Demium Games han tenido a bien cederme una copia para jugarlo y analizarlo. Y aunque esto no va a influir en mi opinión, les estoy muy agradecido y veo necesaria la mención.

Hoy, en el mundo de los sueños, encarnamos a Alice, una niña que despierta al notar que unas libélulas escapan de su colgante, llevándoselo con ellas. Tras levantarnos de la cama, veremos que nuestra habitación ya no es igual, y es que el suelo se transforma en césped, llevándonos a un prado en el que encontraremos nuestro colgante en la rama de un árbol, el cual podremos coger sin problemas. ¿Fin? Ni mucho menos, las libélulas que vivían en él ya no están, y deberemos buscarlas en nuestros sueños y nuestros miedos, para devolverlas a nuestra pequeña joya turquesa.

Tras caminar un poco más por el prado, conoceremos a Pereza, al cual habrá que despertar, pues descansa en su caparazón. Pereza nos ayudará en esta aventura, guiándonos en la búsqueda de las libélulas y aconsejándonos para poder resolver los distintos problemas con los que nos topemos. Ojo, pues Pereza, como todos los demás personajes, nos hablará mediante el uso de pictogramas, siendo las respuestas pistas visuales de los siguientes pasos a seguir. El único texto que tendremos serán las canciones que desbloqueemos y sus respectivas letras, que estarán escritas en los libros que salgan conforme avancemos en la aventura.

11045758213_b1005cef0c_zEl color del cuento

Los ríos de Alice es un juego bonito, y esto es palpable al ver en movimiento todos esos preciosos dibujos hechos a mano. Ane Pikaza se encargó de esta tarea, y fueron su acuarela, su grafito y su tinta los que dibujaron y dieron vida a este mundo. Colores limpios y claros, turbios y oscuros, vivos o apagados. Cada escena nos plantea distintas sensaciones visuales, desde la calma y felicidad hasta la soledad y la ansiedad, todo llevado con mucho mimo. Y en estas escenas, tenemos a una Alice dibujada y en blanco, ajena e inocente al colorido mundo en el que está, y esperando al jugador para completar el lienzo. Todo esto crea un mundo onírico y una atmósfera de sueño perfecta. Tal y como dijo en su momento, «Los ríos de Alice es un videojuego, pero tiene alma de cuento», y conforme vamos jugándolo, resulta una afirmación indiscutible.

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La música en el lienzo

Este juego gira en torno a la música, concrétamente a la de Vetusta Morla. Si bien el apartado visual es maravilloso, es la música la que nos acompaña en la aventura, y nos lleva de la mano a pasear y ayudar a Alice y al resto de personajes que habitan sus sueños. De una forma muy acertada, mientras juguemos iremos escuchando versiones acústicas, esto es importante porque, como ya he dicho antes, el texto se limita a pequeñas estrofas de las canciones, que nos narran las escenas y puzzles que vamos viendo, haciendo que música y texto encajen perfectamente, y no se pisen entre ellos. También jugará cierto papel en la jugabilidad, pues hay pequeños rompecabezas musicales, y en otras ocasiones nos servirá como pista a seguir o evitar.

Para concluir, y como pincelada final, decir que Los ríos de Alice es un juego corto, pero esto no es necesariamente un problema. En un mundo de juegos que se miden por tamaño y horas de juego vacías, tener juegos pequeños y cortos, en los que cada momento se disfruta, es un bien ignorado y necesario. También recarlcar que se nota que viene de plataformas móviles, pues su jugabilidad es directamente la misma. Esto es una tontería, porque implica que para usar los objetos no hay que hacer click y luego usarlo, sino más bien arrastrarlo, pero como animal de costumbres que soy, cada vez que juego tengo que darme un par de cabezazos hasta acostumbrarme de nuevo a esto. Por último, pese a que lo recomiendo, Los ríos de Alice no es un juego abiertamente accesible al gran público. Es una aventura gráfica del tipo point’n’click que gira en torno a la música y la letra de los indies Vetusta Morla. Lo bueno es que, si os gusta alguno de los dos factores, tenéis la posibilidad de descubrir el segundo, y eso siempre está bien.

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