¿Merece la pena comprar un Oculus Rift DK2?

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A día de hoy, quien quiera lanzarse a la piscina de la realidad virtual tiene a su disposición varios modelos con los que empezar sus andaduras por esta incipiente y emocionante tecnología. Algunos, como ya sabéis (y si no, os lo cuento aquí), aprovechan la potencia de los Smartphones más punteros para renderizar contenido en RV, mientras que otros (los más avanzados, como es lógico), se valen del potente hardware de un PC (o una PS4, en el caso de PSVR) para dibujar esos mundos imposibles donde adentrarnos, ávidos de nuevas y emocionantes experiencias. Sin embargo, el precio de estos dispositivos, hoy por hoy, es bastante elevado, incluso para bolsillos pudientes. En el caso del PC, tenemos dos opciones que compiten ferozmente por hacerse con la mayor cuota de mercado: HTC Vive y Oculus Rift. Ambos poseen unas prestaciones razonablemente elevadas, en comparación con sus respectivas versiones para desarrollador. Sin embargo, no son las únicas opciones disponibles. Obviando las baratijas que podemos encontrar en páginas de importación asiáticas (todos sabemos cuáles son), tenemos algunas alternativas muy dignas e interesantes, como OSVR o el Oculus Rift DK2. Efectivamente, la versión que precedió a la definitiva del casco sigue dando caña y, lo más importante, a día de hoy es compatible con el 100% de contenido de su hermano mayor, el CV1. Por tanto, no es de extrañar que exista un movimiento continuo en el mercado de segunda mano con visores DK2 yendo y viniendo a un precio bastante razonable. ¿Vale la pena comprar un Oculus Rift DK2 ahora mismo? Vamos a verlo.

Comprar un DK2

Como ya sabréis, la compañía Oculus envió a sus backers de Kickstarter (como es lógico, solamente a aquellos que llegaran a una determinada contribución económica), un modelo DK, es decir, “Development Kit” o Kit de desarrollo. En un principio, este prototipo carecía de algunas características prácticamente imprescindibles, como el posicionamiento absoluto o una tasa de refresco aceptable. Sin embargo, comparado con todo lo que la realidad virtual había conseguido hasta el momento, podíamos considerarlo como el paso de la noche al día. No obstante, Oculus no tardó en anunciar una revisión de su kit, que recibió el sencillo nombre de “Development Kit 2” y que, además de incluir el citado tracking posicional mediante una pequeña cámara frontal, mejoraba las prestaciones significativamente. Por ello, si se nos pasa por la cabeza adquirir el primer modelo, debéis saber que es básicamente incompatible con la práctica totalidad de software disponible y solo a través de intrincados arreglos podremos llegar a ejecutar algo de contenido moderno. Su precio de segunda mano es muy bajo y no es por casualidad. Mi consejo es claro: no lo compres. Pero, con DK2, cabe la duda. ¿Por qué?

Comprar un DK2

Pues, para empezar, porque funciona. A fecha de hoy, Oculus Rift DK2 funciona con todos los juegos, experiencias y programas existentes. Tanto la plataforma Oculus Home, como SteamVR, como programas externos (VorpX, por ejemplo), siguen ejecutando todo el contenido disponible dentro del prototipo y eso nos lleva necesariamente a considerar el casco como una opción viable, al menos hasta nuevo aviso. Por supuesto, no es oro todo lo que brilla y es imprescindible sopesar elementos positivos y negativos para tratar de concluir si merece o no la pena, en el caso de cada jugador, hacerse a día de hoy con un DK2 de segunda mano. Por cierto, dejaré de lado obviedades como la caja del producto, el pequeño mando a distancia de Oculus CV1 (que viene a ser el botón A del mando de Xbox 360/One) o que la cámara sea diferente físicamente. Vamos a lo estrictamente funcional.

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Aspectos negativos:

Empezamos por el que quizá sea el más importante. La compatibilidad es total, sí, pero… ¿hasta cuándo? Cuando Oculus anunció la llegada de su versión 1.3 (antes esta versión atendía al SDK o kit de desarrollo de software; pero se ha dado continuidad numérica a las versiones para referirse al propio servicio Home), los poseedores de un DK2 nos echamos a temblar. La llegada de la versión comercial del visor probablemente anunciaba de forma subyacente el fin de la vida útil de su “papi”. No ha sido así y, en estos momentos, DK2 sigue siendo compatible con la versión 1.5 que gobierna nuestras experiencias de realidad virtual. Home incluso ha instalado hace unos días una versión más moderna de firmware en el aparato, lo cual parece indicar que Oculus no tiene intención de dejar tirados a los poseedores de uno de estos cascos. Algo que me parece, además de bastante decente y elegante por parte de la empresa, lógico. La versión final debe ganarse su atractivo a través de su superioridad frente al kit de desarrollo, no venderse gracias a la destrucción del hardware anterior. Pero, como punto negativo y ante la duda, siempre presente, de si el día de mañana Oculus Rift DK2 dejará de ser compatible con Home, SteamVR y demás, debo decir que, aunque sea un poquitín, te la juegas.

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Como segundo freno a nuestra loca compra, por supuesto, están las especificaciones técnicas. El color está ligeramente más apagado que en la versión final, la resolución es inferior (1920×1080 con las líneas horizontales a repartir entre los dos ojos, con un evidente efecto screen door), la tasa de refresco es algo inferior (75hz, que sigue siendo buena, conste) y la ergonomía, desde luego, dista de ser perfecta. Aunque esto depende mucho, incluso en las versiones comerciales de Oculus y HTC Vive, de la forma de nuestra cabeza y de cómo ajustemos el casco. Pero, claramente, existe una mejora apreciable en la versión final y es algo a tener en cuenta, sobre todo si tenemos la intención de jugar durante varias horas seguidas, donde podemos lamentar una cierta fatiga derivada de esta falta de comodidad. También es cierto que el acabado del producto no está tan refinado y podemos enfrentarnos a leves efectos derivados de un desgaste, quizá, demasiado temprano (la almohadilla de espuma que ajusta a la cara tiende a despegarse; nada que no se arregle con unas gotas de pegamento).

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Hay que mencionar también el ángulo de FOV o visión panorámica. Aunque existen ciertos detalles algo complicados de detallar, si nos valemos de los datos puros, podemos concluir que la visión periférica se ve razonablemente más afectada en DK2 que en su versión final. 100º tienen la culpa de que aparezcan bordes negros en los límites de nuestra visión, que podremos apreciar más claramente tratando de alcanzar con la mirada ese área donde la pantalla termina. Que esto no os lleve a error: esto pasa en todos los modelos de gafas disponibles actualmente en el mercado, y solo algunos fabricantes están trabajando en mejoras que remedien esto. ¿Rompe la experiencia tener un FOV algo más cerrado? No, pero, indudablemente, si este ángulo fuese mayor, resultaría incluso más inmersivo y agradable a la vista. Esos 10º de diferencia con el nuevo Rift o Vive están ahí y hay que tenerlos en cuenta a la hora de sacar los billetes del bolsillo, si somos muy exigentes con el tema.

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Aspectos positivos:

Funciona exactamente igual que un CV1 en términos puramente jugables. Una vez arrancado el juego, la única diferencia real y relevante es meramente técnica. Una cuestión de definición, calidad visual y ergonomía, pero nada más. Por supuesto, no son precisamente elementos a ignorar, pero por la diferencia de precio entre CV1 o Vive con respecto al DK2, hay que tener muy en cuenta que en lo estrictamente jugable no hay ninguna diferencia. Claro que echaremos de menos esa mayor resolución en muchas ocasiones pero, por ahora, no he encontrado ningún juego donde resulte imposible leer un texto relevante que sí se pueda leer en otro visor. Tal vez conscientes de la cantidad de jugadores que todavía utilizan este dispositivo, los desarrolladores utilizan tamaños de fuente amplias o nos dan la oportunidad de acercar el texto (o acercarnos nosotros al mismo). Así pues, si quieres echar unas carreras en Project Cars, te aseguro que con un DK2 puedes, y leerás tiempos, resultados, la marcha y todo lo necesario para poder jugar. Eso sí, cada vez que ejecutemos Oculus Home se nos avisará de que el visor está discontinuado y que el juego en cuestión no es compatible. Después, simplemente, arrancará y podremos jugar con normalidad.

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Debo volver a insistir en su precio. De segunda mano y en muy buenas condiciones, podemos encontrar DK2 entre 250 y 350 euros y algunos incluso con algún añadido interesante, como Leap Motion (para trastear, más que otra cosa, ya que no hay nada “grande” compatible aún; de momento, es más para desarrolladores que otra cosa). 300 euros de media para un aparato con la capacidad nativa de reproducir todo lo existente me parece un precio muy atractivo, francamente. Me parecía caro antes de saber que sería compatible con el software actual, pero hoy, en absoluto. Vale la pena darse una vuelta por la red, máxime si tenemos especial interés en algún juego que ya se encuentre disponible.

Comprar un DK2

Para acabar, he aquí la mayor ventaja que tiene el DK2, por encima del CV1 y HTC Vive. Sí, efectivamente, existe un apartado determinante para, ya no solo plantearse muy seriamente la adquisición de este prototipo venido a más, sino mantenerlo aun con un modelo superior rondando la cabeza. Hablo de su compatibilidad con SDK’s antiguos y, por consiguiente, con un catálogo mayor de demos, juegos, experiencias y programas que hoy, sencillamente, no tienen compatibilidad con realidad virtual. Pienso en numerosas demos técnicas que esos usuarios que han pagado entre 700 y 1000 euros no pueden disfrutar y me pongo melancólico, por lo muchísimo que he podido disfrutar con esos primeros programas que han ido quedando atrás con cada nueva versión del SDK. Pienso en demos de terror alucinantes, como Doors of Silence. Pienso en la compatibilidad perdida de Toybox Turbos. Pero por encima de todo, pienso en Alien Isolation.

Comprar un DK2

SEGA nos puso los pelos de punta con el anuncio de que Alien Isolation sería compatible con Oculus Rift. Nuestras esperanzas se vinieron abajo cuando la compañía decidió desechar la compatibilidad por dificultades técnicas, dejando esta opción en el olvido. Cuando todos tratábamos de imaginar cómo sería enfrentarnos al Alien cara a cara (literalmente, os aseguro), SEGA nos arrancó la ilusión de golpe cerrando la puerta de la realidad virtual en su título. Sin embargo, no cerró con llave y poco tardó en encontrarse una solución para hacer funcionar de manera nativa el juego con Oculus Rift, incluso con seguimiento posicional. Con una pequeña modificación podíamos explorar libremente los intrincados y terroríficos escenarios del juego, en primerísima persona. Por supuesto, esto requiere dos cosas muy importantes para poder ser jugado: un estómago de acero, ya que el juego no respeta ciertas reglas de oro, y una versión muy antigua del SDK de Oculus. Versión que, lamentablemente, no funciona con la versión comercial de Rift.

Comprar un DK2

Así que, hoy por hoy, la única forma de hacer funcionar en RV Alien Isolation sin recurrir a programas externos (de resultados imposibles de comparar al soporte original, os adelanto), es con un kit de desarrollo. Esto le da un valor añadido al producto. Pero ojo, que no es cuestión de enchufar y pulsar Start. Existe un pequeño proceso para conseguir jugar satisfactoriamente (dentro de los límites de una compatibilidad sin terminar de pulir) e incluso recentrar la vista puede ser un infierno al principio, pero, cómo decirlo… Posiblemente no exista otro juego más espectacular, emocionante, terrorífico e inmersivo que Alien Isolation en realidad virtual; así que, en mi humilde opinión, todo esfuerzo es poco para acceder a tan gloriosa y única experiencia.

¿Merece, entonces, la pena comprar un DK2? Para mí, sí. Pero no ha sido una conclusión a la que haya llegado a la ligera. He tenido que darle mucho uso (MUCHO) y he tenido que enfrentarme a muchos quebraderos de cabeza para poder decir que, bajo mi experiencia personal, merece la pena gastar 300 euros en un DK2 hoy día. He tenido problemas de todo tipo, desde problemas de conectividad hasta momentos de pánico de “¿por qué no se enciende?”. Afortunadamente, todo tiene explicación y solución y que conste que los dispositivos más caros y avanzados no están exentos de estos problemas. La realidad virtual está en pañales, requiere paciencia y cierto amor por la informática en general. Si te gusta pelearte con el ordenador a cambio de conseguir una buena dosis de diversión, la opción está mucho más clara que si eres de “comprar, ejecutar, jugar”. En el caso concreto de DK2, hay que tener bien presente que se trata de un prototipo con todas las de la ley y que, por muy compatible que sea, carece de soporte más allá del que ofrecen webs especializadas y foros diversos. Solo tú puedes decidir si es una buena compra o tirar el dinero: compara y, a ser posible, prueba antes de comprar.

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