Mi curiosa experiencia con los protectores de pantalla Hori de Nintendo 3DS

Como bien sabréis los que nos sigáis a través de twitter, el miércoles conseguimos hacernos con la nueva new Nintendo 3DS XL edición Majora’s Mask y la versión física del juego, también en su edición limitada. Lo que no sabéis es la pequeña odisea que viví con los a priori maravillosos protectores de pantalla Hori.

Antes de empezar mi historia quiero dejar claro que con el paso de los años he ganado mucha experiencia para saber colocar protectores sin las temidas burbujas o motas de polvo. Realmente mi estrategia es muy simple: En un protector típico de tres capas (la que protege el protector por la parte que ‘pega’, el protector en sí y la que protege la parte superior del mismo) y después de asegurarte con mucho (muchísimo) mimo de no tener ninguna motita de polvo satánica en la pantalla, simplemente retiras la capa inferior y colocas de golpe el protector sobre la pantalla. De esa manera, si has limpiado bien el polvo, las posibles burbujas saldrán sin complicaciones y tendrás un protector impoluto y perfecto. Sin embargo con los protectores Hori la historia fue diferente, y eso que en un principio vienen con la fama de ser los más fáciles de colocar del mercado, pero la sorpresita que me tenían guardada fue todo un (ver vídeo) en toda regla.

Para poneros en situación, los protectores Hori tienen cinco capas, dos más de lo que suele ser común. Además, parece ser que existen distintas versión de la marca que tienen disposiciones distintas y pequeñas variaciones en la forma de colocarlos. Yo voy a hablaros de mi caso y, por lo tanto, de mi versión de los protectores.

Según las instrucciones, primero debes retirar una pequeña solapa inferior, que dejará visible una zona pegajosa que debe usarse para que el protector no se mueva durante su colocación. Después de tener el protector en su sitio y estar haciendo presión sobre la zona pegajosa, hay que retirar el equivalente a media pantalla mediante una pestañita que dejará colocado la mitad del protector para después hacer lo propio con la otra mitad. Por último, se retira la capa superior y la instalación del protector está lista. Fácil, ¿verdad?. Pues sí, es realmente fácil e intuitivo. Y de hecho eso pensaba yo hasta que me percaté de un problemilla. Os acordáis de la pestañita pegajosa para evitar que se moviera mientras la colocación,  ¿verdad?. Pues imaginaos cual fue mi sorpresa cuando me di cuenta que esa parte había dejado una marca de ‘pegamento’ sobre la pantalla con la forma de la pestañita, por debajo del protector y sin forma de poder eliminarlo. Fue entonces cuando parafraseé a mi amigo Snake y me quedé con cara de tonto. Porque quizás hice algo mal, no lo sé, pero eso ya daba igual, no podía dejar a mi flamante nueva new3DS XL versión Majora’s Mask con esa marca rectangular de por vida. A pesar de estar libre de burbujas y de polvo, era algo inaceptable.

Así pues, me armé de valor y decidí levantar el protector lo suficiente como para pasar un pañito por la pantalla, eliminar tal desgraciada marca y volver a colocarlo. Todo ello con la certeza de que al hacerlo el polvo haría acto de presencia, siendo peor el remedio que la enfermedad. Y no estaba equivocado, porque aunque todo fue bien con la innombrable marca, al recolocar el protector el polvo había aparecido como si de generación espontánea se tratase.

El plan B contaba con las mismas esperanzas que el primero, aunque sin nada que perder decidí probar. Coloqué el protector debajo del grifo y traté de limpiarlo, después usando un secador le quité el agua y lo volví a poner en la pantalla después de quitarle el polvo que tuviera. No parecia tan mal plan, pensé. Sin embargo el resultado fue aun peor, y es que parece que el agua tiene alguna propiedad que le permite al polvo reproducirse más rápido aun, es la única explicación lógica que le encontré.

Plan C: Medidas extremas para problemas extremos. Con el protector de la pantalla inferior declarado muerto y definitivamente inservible, aun me quedaba el de la pantalla superior. Así que de perdidos al río, y al fin de al cabo la pantalla superior no necesita protector, ¿verdad?. Cogí mis tijeras, superpuse el protector difunto sobre el superior y usando mis oxidadas habilidades con las manualidades lo recorté con precisión quirúrgica (más o menos). Después repetí el proceso de colocación pero saltándome el primer paso, sin retirar a mi querida amiga, la pestañita pegajosa. Contra todo pronóstico todo fue bien, y una hora después del inicio de esta odisea tenía colocado mi protector sin marcas ni burbujas.

La moraleja y conclusión que saqué de todo esto: No volveré a gastarme 10 euros (sí, 10 euros) en unos plásticos súper novedosos y seguiré comprando los de toda la vida, que se me dan mejor y son más baratos. Espero que esta declaración pública de estupidez le sirva a alguno para no cometer el mismo error que yo o para que alguien me diga qué es lo que hice mal, que aun lo desconozco. Mientras tanto, os dejo con el resultado final para qué veáis que al menos tuvo final feliz.

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