[Nostalgia] Retomando los clásicos – Harry Potter

Admito que este artículo es resultado de no saber muy bien qué escribir. Me ha vuelto temporalmente la fiebre Potter, así que además de verme las películas y leerme los libros, también he vuelto a la trilogía de juegos, icónica en la infancia de muchos fanáticos de las aventuras de Harry Potter.

Podéis imaginar mi horror al pasar todos estos juegos por el filtro de adulto, viendo cosas que había obviado de pequeño y que me parecían interesantes de discutir.

Cabe mencionar que voy a centrarme en las versiones de PC. Los tres primeros juegos de Harry Potter son una curiosidad en la industria del videojuego porque el mismo juego cambiaba según la plataforma en la que estuviera. Por ejemplo, mientras que las versiones de consola y de PC eran plataformas con elementos de puzle, la versión de GameBoy era un RPG por turnos. Como de pequeño no tuve ninguna consola, nunca he jugado a otra versión que no fuera la de PC. Según tengo entendido, si bien las versiones de PC son más cortas y “simples” que las de consola, también son las más estables y pulidas.

Una vez dicho esto, vamos allá.

Empezando por orden cronológico tenemos Harry Potter y La Piedra Filosofal, una primera aproximación al mundo del videojuego por parte de la franquicia. Es, por tanto, el juego que está más verde. Nos hacía pasar por una serie de clases en las que aprendíamos hechizos, como el maravilloso FLIPENDO, para luego practicarlos en desafíos que nos llevaban a atravesar vacíos sin fondo o a enfrentarnos a criaturas monstruosas. Magníficas técnicas de enseñanza en Hogwarts, sin duda.

El juego de base es bastante lineal y corto. Los niveles tienen muchos pasadizos y compartimentos secretos, algunos bastante bien escondidos, pero aun así tampoco se hacía muy largo. De media se tarda unas 3 – 5 horas, y esto último si es la primera vez que juegas y te obsesionas por conseguir los cromos.

Esto es uno de los puntos fuertes del juego (por no decir el único aparte de la historia). Sólo hay un par de secciones en escoba y el resto es todo caminando, así que la gracia está en patearse los niveles de arriba a abajo buscando los 27 cromos. También hay grajeas desperdigadas por todas partes, pero seamos sinceros, no sirven para nada. Sólo necesitas coger unas 100 – 150 para ir dándoselas a Fred y a George en puntos de la historia a cambio de un par de cromos, el resto no tienen utilidad. La semana pasada me acabé el juego con casi 500 grajeas inútiles, sin contar las que entregué a los gemelos.

Y es que el juego en sí tampoco tiene mucho más. Vas aprendiendo hechizos que usas en los niveles, sin muchos puzles. Lo más difícil era esquivar a Filch en la biblioteca. Montar en escoba también es difícil, pero porque los controles dan un poco de asco. Encima, a eso hay que añadir que el juego no permite guardar partidas desde el menú, sino que es necesario buscar unos libros en cada nivel y que sirven de puntos de control. Esto quiere decir que:

  1. Si pierdes justo al final de un nivel lo repites desde el último libro.
  2. No puedes cargar partidas tampoco. Si te dejas algún cromo detrás te es imposible volver a por él y tienes que jugar el juego desde el principio.

Aun así, es bastante divertido, sobre todo para un niño que no se da cuenta de estas cosas.

Por cierto, sé que dije que sólo hablaría de la versión de PC, pero es que no podía evitarlo:

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Mejores gráficos de ningún juego hasta la fecha.

El siguiente es, como es de suponer, Harry Potter y La Cámara Secreta. Esto ya fue un salto considerable, poniendo solución a muchos problemas del primero. Para empezar, se rompió con la linealidad del primero, prefiriendo un mundo abierto (aunque muy pequeño). Se añadieron nuevos hechizos, se aumentó el número de cromos de 28 a 101 y si no eras capaz de encontrarlos podías comprárselos a los estudiantes de Hogwarts usando grajeas (que por fin tenían un uso). Recolectar cromos también tenía su recompensa, ya que aumentaban la barra de salud.

Los modelos de los personajes también eran superiores a los de La Piedra Filosofal, que eran básicamente polígonos con texturas para que parecieran tener profundidad. En La Cámara Secreta son modelos en 3D, capaces de mover la boca al hablar.

En general, es una actualización del primero más divertida y variada. Tiene nuevas cosas como la creación de pociones y aún más secretos que su predecesor, pero sigue siendo muy corto. Para aliviar un poco esto, se añadieron los minijuegos de quidditch y de duelos, aunque tampoco ofrecen un gran desafío o entretenimiento. Lo más interesante son los duelos, y están limitados al uso de 3 hechizos. Una vez que dominabas protego (para devolver hechizos), se convertía en un partido de tenis.

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Y entonces llegó Harry Potter y El Prisionero de Azkaban, llevando un poco más lejos el mundo abierto y la exploración. Lo más curioso de este juego es que controlas tanto a Harry como a Ron y Hermione, cada uno con un hechizo propio que les lleva por puzles distintos. Ron tiene el Carpe retractum para accionar palancas y moverse por el escenario, Hermione tiene Lapifors y Draconifors para transformar y controlar estatuas de conejo y dragón, y Harry tiene Glacius, para congelar ríos (y deslizarse por ellos) y salamandras de fuego.

Esto le añade cierta variedad al juego, pero por desgracia no la suficiente como para sentir que cada personaje es verdaderamente distinto. Está bien que permitieran controlar a Ron y Hermione, pero no sirve de mucho si sólo es en puntos específicos en los que es necesario el hechizo particular de cada uno.

Un añadido muy bueno son las empanadas de calabaza y los pasteles de caldero, que sirven como moneda de intercambio con un precio equiparable a 30 y 50 grajeas respectivamente. Estos servían para desbloquear tanto cromos, de los cuales había muchos más y de varias categorías (monstruos, magos, gigantes, vampiros…), como contraseñas para llegar a salas extra con tesoros. Esto era un beneficio de un mundo abierto más grande, el poder añadir más cosas. Esta vez, dado el tamaño del mapa, se añadió una “sala lateral” en el vestíbulo, con acceso directo a las 8 plantas del castillo, cada una con salas secretas y clases particulares.

Los gráficos estaban mucho más pulidos, pero siempre me han resultado… extraños. El Prisionero de Azkaban tiene una estética un poco infantil. Mientras que los anteriores eran simples, este tenía a los personajes infantiles ligeramente desproporcionados, con cabezas grandes y caras exageradamente expresivas. Supongo que era para hacer más obvias las emociones de cada personaje, pero a mí me da grima. Además, las animaciones dan bastante pena. Si no me creéis, poned el siguiente vídeo en el minuto 18:

Además, no sé vosotros, pero las versiones inglesas de estos juegos me dan bastante asco. Habrá quién se queje del doblaje español o del doblaje en general, pero las voces en español, aunque bastante malas en muchos casos, al menos parece que provienen de personas con alma. Las voces originales en inglés parecen de burócratas del Wizengamot.

En general, los juegos de Harry Potter no son malos, pero tampoco tan buenos como pensaba. La nostalgia muchas veces nos consume. Hay algo muy común que se repite en muchos juegos, y es la sensación de control. Me acordaba de los secretos de los niveles, de los minijuegos y de los hechizos, pero no recordaba cómo funcionaban los controles (SPOILER: bastante mal). Son cosas que hemos pasado por alto porque de pequeños teníamos un criterio más laxo en general, pero especialmente para el control. Si costaba controlarlo, asumíamos que era por nuestra culpa, no porque no estuvieran bien hechos. Y esto pasa con cientos de títulos.

A esto hay que añadir que es EL **** HARRY POTTER, el Star Wars de nuestra generación, así que cuando jugábamos estamos obsesionados con la idea de que pertenecíamos a un mundo de magia, aunque este estuviera compuesto por un par de niveles en repetición.

Hay quien pensaría que se volverían mejores con cada entrega, pero el Cáliz de Fuego (una serie de niveles lineales basados en lanzar hechizos como locos sin pizca de puzles) fue un duro golpe para la calidad de la saga. La Orden del Fénix y El Misterio del Príncipe Mestizo volvieron al estilo sandbox de exploración de Hogwarts, pero ya no eran lo mismo. A cambio de un control más directo (aunque impreciso) sobre los hechizos, perdíamos los cromos y las grajeas. Supongo que es lo que pasa cuando una saga madura de una obra infantil a otra más adulta.

Luego están las dos partes de Las Reliquias de la Muerte, que básicamente son un Gears of War de niveles de relleno. No, no es coña, son un shooter en tercera persona basado en coberturas en el que cada hechizo tiene la función de un arma. ¡Tienes incluso un hechizo que hace zoom como un rifle de francotirador para largas distancias! EA manejó muy bien la saga en sus inicios, pero se la acabó cargando, así que ahora sólo quedan los próximos juegos de móvil, Wizards Unite y Hogwarts Mistery, que a ver cómo salen…

¿Os parecen tan buenos como cuándo los jugasteis? ¿Y qué hay de otros juegos?

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