Summer Lesson para Morpheus y la polémica de la sexualidad en videojuegos

Uno de los títulos del E3 que no mucha gente le ha prestado atención es Summer Lesson, el simulador para las gafas de realidad virtual de Sony que consiste básicamente en pasar una bonita tarde de verano con una atractiva chica virtual de mano de Bandai Namco y Katsuhiro Harada (que la mayoría lo conocerá como el padre de Tekken más que otra cosa).

El vídeo habla por sí solo, y aunque realmente lo interesante de esta experiencia no es tanto lo que uno ve sino la capacidad de poder vivirlo con las gafas de realidad virtual, al menos podemos tener una idea aproximada de lo que el juego nos va a ofrecer. Y claro, da igual que todos estén de acuerdo en la increíble precisión o sensación que el juego produzca, pues pronto han salido los detractores y las personas en contra de las posibilidades sexuales del juego. A pesar de que Harada ha expresado en más de una ocasión que su intención de este juego está más relacionada con la comunicación humana y los sentimientos que en mirar qué hay debajo de los píxeles de esa falda.

Siempre me ha llamado la atención como en occidente la violencia ha estado generalizada e incluso bien vista, quitando algunos aguafiestas que salen cada vez que hay un tiroteo y culpan al Call of Duty de turno, pero como sin embargo cualquier tipo de sexualización se considera machista, retrógrada, xenofoba y muchas de esas palabras que acaban con la discusión y la lógica estos días.

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En japón, los juegos de citas como Love Plus siempre han sido mucho más habituales, y es que si las personas podemos a llegar a disfrutar de estar en mitad de una guerra, me cuesta comprender qué tiene de malo intentar disfrutar de una cita virtual o mantener relaciones sexuales fantasiosas con una chica tras una pantalla. Lo que es más, son mucho los juegos que no siempre buscan el lado sexual, sino ese lado «moe» como dicen allí en japón, en el que simplemente se divierten al disfrutar de la compañía de una chica joven y atractiva, que es muy cercano a lo que busca Harada en este Summer Lesson, especialmente conociendo los gustos de Harada y su afición por IdolM@aster entre otras cosas.

Durante este juego hacemos muchas cosas distintas, como por ejemplo ayudar a la chica con sus deberes de japonés, o simplemente escucharla tocar la guitarra. Acciones normales y comunes en un mundo idílico que lejos pueden considerarse de ser nocivas o perjudiciales para la sociedad, y que aún así muchos intentan catalogar de inmorales por alguna razón.

Quizás no sorprenda tanto cuando, al ver la historia de japón, las chicas de compañía o incluso las geishas, no se contrataban por fines sexuales, sino por el disfrute de la compañía. Ya que una buena compañía es también una forma de diversión y gusto, y si esta persona es atractiva, pues mejor que mejor.

Pero vayamos a más que eso, entremos en el tema de la sexualidad en sí. Busquemos los ejemplos más extremos y vayamos a títulos que representan quizás lo más pervertido y extremo que podemos encontrar respecto al sexo, y para ello tengo que hablar del famoso, depravado y no por ello menos fantástico Sengoku Rance.

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La chica se cae, y tienes dos opciones, mirarle sus braguitas o violarla, ¿con estas clase de opciones qué más necesitas?

Seamos claros y directos. En Sengoku Rance quedan representadas las siguientes cosas: violaciones, orgías, asesinatos, ogros y monstruos violando jovencitas, hermafroditismo, amputaciones, sadomasoquismo, abusos, humillación, ataques psicológicos, pedofilia… y un largo etc. Y aún así, todo el que lo haya jugado sabrá que es un juego increíblemente divertido y gracioso, escrito principalmente en tono de humor a pesar de toda la carga que lleva detrás.

Visto así, ¿debe ser horrible no? Lo cierto es que no, y la verdad, podría intentar explicarlo de todas las formas posibles, pero mi mejor consejo es que juegues tú mismo. Porque al final todo se reduce al mismo y más importante detalle: no es real.

La ficción, sea en libros, películas, música o videojuegos, da igual qué vertiente adopte, al final no deja de ser eso: ficción. El mito de que por leer un libro o ver una película te puede volver más violento o peor persona hace mucho que fue desmentido, y en videojuegos pasa exactamente lo mismo. Son muchos los estudios que han intentado buscar las conexiones entre los unos y los otros, ¿y qué es lo máximo que han conseguido encontrar? Que en todo caso la ficción disminuye los casos de violencia o maltrato. La brutalidad en ficción ha ido aumentando con los años, las libertades han permitido un mayor acceso a productos que hace años habrían sido prohibidos en todas partes, y sin embargo las tasas de criminalidad y violaciones disminuyen. Es en estos países donde esta clase de medios están más permitidos que precisamente la violencia es más escasa, mientras que en los países con grandes censuras debidas principalmente a la religión que el terrorismo y la brutalidad se apodera de las calles.

Pero a pesar de todo esto, seguimos pensando que por algún motivo que una mujer lleve un escote o una armadura surrealista en un videojuego nos vuelve peores personas por algún motivo. ¿Qué sentido tiene eso? Cada uno puede tener sus propios gustos personales y, aunque soy el primero que odio las armaduras bikini o los personajes femeninos planos que están ahí exclusivamente para realzar al hombre, lo cierto es que me molestan más por sus vagos diseños y guiones mal escritos que por el hecho de ser mujeres o de las influencias culturales que eso puede tener. Porque cada uno ya es mayorcito y lo suficientemente libre y consciente como para decidir con qué quiere disfrutar, especialmente tratándose de ficción.

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Que la realidad virtual va a traer una «waifu era» como muchos dicen es algo inevitable, y no por ello malo. Si la gente disfruta de su sexualidad de esta manera me parece bien, muchos más riesgos corres en la vida real y creo que no me hace falta entrar en detalles en los mismos. Que muchos juegos utilicen la sexualidad como reclamo o el atractivo de chicas o chicos para ser comprados es algo tan natural como usar buenos gráficos o crear un tráiler con música que sea popular en ese momento. Es el mercado libre el que habla y si eso es lo que las personas disfrutan, entonces lo último que podemos es ir en contra de la propia naturaleza humana, que bastante nos tenemos que cohibir ya en nuestro día a día.

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