Turbo Pug, carlino a la fuga

¡Aparta, The Witcher 3! ¡Deja de suplicar, Bloodborne! ¡Snake, te equivocaste de perro! Hoy os traigo el GOTY de GOTY’s, el verdadero merecedor del título que se autoimpuso Saints Row IV, ¡Game Of The Century! Si a estas alturas aún no sabéis de qué juego os hablo, es que vivís en una burbuja. Hoy tengo el placer de presentaros a ¡Turbo Pug!

Vale, lo siento. No he podido evitar la presentación al más puro estilo King Kong o Parque Jurásico, pero abriendo el telón para mostrar un carlino, ¿no sería algo genial y adorable al mismo tiempo? Perdón de nuevo, que me pierdo. A ver, Turbo Pug, sí. ¿Conocéis un juego llamado Magical Robot Unicorn? Es un juego del tipo casual endless runner en el que manejamos un unicornio robot y vamos saltando entre islas flotantes, recogiendo hadas y viendo robodelfines saltar. Pues resumiendo, Turbo Pug es lo mismo pero más bonito y relajado. Dicho mal y a prisa, es como si Magical Robot Unicorn fuera una discoteca y Turbo Pug una cafetería… Al lado de la discoteca.

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¿En qué consiste el género endless runner? Sencillamente, en esquivar todo lo que se te ponga por delante mientras tu personaje corre disparado como alma que lleva el diablo. Por norma, es un género perteneciente a los conocidos como casual o casuales, el cual promete poco más que pasar un buen rato sin más pretensiones. En principio, esto puede tirar para atrás a los gamers más «hardcores», y en parte lo comprendo. Esta es una experiencia que palidece en comparación con la que puedan ofrecer otros géneros, como el RPG o aventuras/plataformas. Guste o no, este tipo de juegos no son menos por ser más simples o estar dirigidos a distinto público. Tal y como aflora el mercado móvil, vamos a ver cada vez más juegos de este tipo, y siempre que aporten algo, sean bienvenidos.

Dejando a un lado esta breve reflexión, volvamos a lo que nos ocupa, el juego. Empecemos con lo negativo. Con una jugabilidad tan simple, sufre un pequeño revés por malas decisiones de diseño. La única acción disponible es la de saltar, y el juego puede controlarse tanto con mando como con ratón y teclado. El fallo está en el mando, principalmente. No puedes navegar por el menú de juego con el mando ni con el teclado, sólo con el ratón. Esto ya de por sí es un pequeño fallo, pero además el botón de salto del mando es el Y (juego con mando de XBOX 360). Es una tontería, pero puestos a pedir, ponlo en un botón más intuitivo, que el juego tampoco te explica los controles, y si se puede jugar con mando, que puedas manejarte con él sin tener que cambiar al teclado en el menú. Las trampas repartidas por el escenario a veces no son del todo visibles, sobre todo en los momentos en que anochece. Decir también que el juego cae en lo repetitivo muy rápido, pero esto es inevitable, y está pensado para partidas cortas.

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Pero no todo es malo. El juego tiene un apartado audiovisual destacable. El modelo de los carlinos es gracioso, y pese a que no hay descripciones de las habilidades, se pueden distinguir con los accesorios que lleva cada uno. El escenario es muy bonito, de estilo pixel art. Más escenarios no le vendrían mal, pero el juego dispone de ciclo noche-día y elementos variables atmosféricos como lluvia o nieve, así que tampoco lo veo un problema más allá del corto plazo. La banda sonora, pese a tener sólo dos temas, y faltarle alguna fanfarria para las inevitables muertes, suena bien. Ambas canciones me recuerdan a la época en la que jugaba a MapleStory, transmitiendo el mismo buen rollo. De ahí la gran diferencia con el juego del unicornio y las similitudes entre discoteca y cafetería.

Si bien no es perfecto y tiene aspectos mejorables, Space Cat Studios no ha hecho un mal juego, y su reducido precio (0’99€ en Steam) tampoco supone un riesgo, por no decir que suele ser objeto de bundles y descuentos en rebajas de Steam.

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